El canto terreno

Tu eres el mundo,
El mundo infinito
Donde apoltrono sin recelo
Mi humildad
Con sus edades plenas
Y sus moradas sin fin
Destilo ante tu piel de nardo
Mis ojos
Y mi celo deja gemas
Como lo más estival del tiempo
Para que los aguaceros vibren
En la sangre y en los besos.


Por: Leopoldo Natanael Haefeli

Renacer

Son causas fehacientes
Estrellas negras de un evangelio olvidado
Cada suicidio, cada miasma.

En la conciencia
Se erige un progrom
Una idea
Y el vuelo es sobre el barro.

Gredas púrpuras atalayan
El sublimado estado de las horas
Y somos los desterrados.

Destilando la salvedad
Se construyen las leyes del hacer olvidar
Cada pretexto que el herrumbre ha pretendido.

Y van las causas hacia la patria
Esa, que añoran nuestros rostros
¡Que formen en bestiales ascuas
Un nuevo ser desde las aguas!

Por: LEOPOLDO NATANAEL HAEFELI

Digresiones

El desencanto de la humorada

Acobardada en ese rincón

Observo lo que miro, pero no.

No encuentro el sentido.


Un rayito de sol en la noche

Alegraría esta congoja aconteciendo...

Ella, la que desbarata mi sentir

Desmintiendo el mundo a cada letra

Con cada forma rescato la cuestión

IDIOSINCRASIAS, responde la vida

Nada más.


En el manojo, me mezclo, escapo

Con los sentidos conturbados

Estacionándome en el tiempo.

Inexacto

Disolviendo cada pensamiento.


Lograr que aire sea claro

Y que las horas no me empujen

A caer.

Nada,

Nada grata, bella

Pero llena de inconstancias.


Muchas palabras llenan el espacio

No se oyen, se entremezclan, chocan,

Provocan el caos

Claman

Algarabía.


Por Patricia Coppola.

La guerra está de moda

Mas allá de los juegos de PlayStation, las películas, ya muy conocidas, de Rambo y los juguetes bélicos que, las madres “amorosas” les regalan a sus hijos, en ocasión de alguna festividad, hace un par de años vengo observando una nueva tendencia: la indumentaria con motivos de guerra, o más específicamente con los típicos colores que utilizan los soldados en combate.

Ahora bien, frente a este hecho concreto, es decir frente a una “dama” o “caballero” que porta estas prendas, yo me pregunto: ¿cuál es el motivo para tal despropósito? Si bien éste no es mi cuestionamiento inmediato al ver camperas, zapatillas o gorras con todos los matices del color verde (que supuestamente simboliza la esperanza), disminuyo mi nivel de intolerancia y vuelvo a formular: ¿cuál es el liv motive por el cual un niño porta una campera que denota un acto tan cruento e injustificable como lo son las peleas entre países debidas a diferencias religiosas, territoriales, ideológicas, etc?.

¿Podemos afirmar que la guerra se puso de moda? Creo que sí, una moda impuesta por los medios masivos de comunicación y por ideologías nefastas y retrógradas. Si la guerra está de moda, entonces, por lo menos yo, prefiero estar OUT.

Por: Patri C.